Archaeological

Ceremonias con San Pedro

El cactus San Pedro

El cactus San Pedro ha ganado considerable fama en los últimos cinco años tras numerosas crónicas que lo describen como alucinógeno, como rico en mescalina, y disponible en la mayoría de viveros. Conocido en botánica como Trichocereus pachanoi, es nativo de los Andes de Perú y Ecuador. A diferencia del pequeño peyote, el San Pedro  es grande y tiene varias ramas. En su medio natural suele alcanzar 10 ó 15 pies de altura.

Su contenido en mescalina

es menor que el del peyote (0,3-1,2%), pero debido a su gran tamaño y a su rápido crecimiento puede convertirse en una fuente de este alcaloide más económica. Una sola planta puede producir con facilidad varias libras de mescalina pura en la extracción. También contiene tiramina, hordenina, 3-metoxitiramina, anhalaninina, anhalonidina, 3,4-dimetoxifenetilamina, 3,4-dimetoxi-4-hidroxi-B-fenetilamina, y 3,5-dimetoxi-4-hidroxi-B-fenetilamina. Algunos de estos alcaloides son conocidos simpatomiméticos; otros no tienen efectos aparentes al ser ingeridos. Sin embargo, en combinación con mescalina y otros componentes activos, puede generarse una influencia sinérgica entre ellos y una sutil alteración de los aspectos cualitativos de la experiencia. Existe la posibilidad de que algunos componentes de la planta que actúan cono suaves inhibidores de la MAO conviertan a una persona en vulnerable a las aminas que normalmente son metabolizadas antes de que hagan efecto.

Los efectos del San Pedro son, en muchos aspectos, más placenteros que los de peyote. Para empezar, su sabor es sólo ligeramente amargo y es menos probable que provoque la náusea inicial. Cuando arraiga, la experiencia psicotrópica es menos abrumadora, más tranquila y no tan física como la de peyote.

El San Pedro puede ser comido fresco o seco, y consumido en cualquiera de las maneras descritas para el peyote. Los cortes de San Pedro vendidos en Estados Unidos son por lo general de unos tres pies de largo y cuatro pulgadas de diámetro. Con una pieza de 4-8 pulgadas de largo se conseguirá normalmente el efecto deseado. Las espinas y la piel deben ser retiradas; pero ésta última no se debe tirar. El tejido verde cercano a la piel contiene una alta concentración de mescalina. Algunas personas la mastican hasta extraer todos los jugos; si no quieres hacer esto, puedes hervirla en agua durante varias horas para hacer un té fuerte. El corazón leñoso del cactus no se come; pero sí lo que hay alrededor, como si fuera una mazorca de maíz. No tiene mucho contenido de alcaloides, pero puede ser estrujado y hervido como un té para obtener los pocos que contenga.

Para secar el San Pedro, corta el cactus en rebanadas (estrellas) de ½ pulgada de espesor y sécalas totalmente bajo el sol o en un horno a 250º F. Se deben quitar las espinas antes de secarse o antes de mascarlo; también hay que tener cuidado con las astillas del corazón de madera.

Para hacer un té está con San Pedro fresco, éste debe ser cortado en rodajas, picado o aplastado antes de hervirlo.

Se trata de un cactus resistente que soporta los climas fríos. En los Andes crece a 9000 pies sobre el nivel del mar, y se encuentra más frecuentemente en las laderas occidentales. El suelo de esta región es muy rico en humus y varios minerales, lo que contribuye a la producción de mescalina y otros alcaloides.

Algunos cactus se parecen mucho al San Pedro, incluso han confundido a botánicos expertos. Cuando Turner y Heyman descubrieron en 1960 que el San Pedro contiene mescalina, erróneamente identificaron la planta como Opunita cylindrica. Algunas especies sudamericanas de Trichocereus también contienen mescalina con alcaloides relacionados; éstas incluyen: T.bridgesii, T.macrogonus, T.terscheckii, y T.werdermannianus.

Se sabe que su empleo en rituales es anterior al 1000 a.C. Incluso hoy en día es utilizado por los curanderos del norte de Perú, que preparan a partir de él una bebida llamada cimora; la toman en un marco ceremonial para diagnosticar las bases espirituales o del subconsciente de las enfermedades.